viernes, 13 de octubre de 2017

lunes, 18 de septiembre de 2017

Guía sobre la enfermedad de Parkinson

La sección de Salud del diario "El Mundo" ha editado una guía sobre la enfermedad de Parkinson. Se puede acceder al contenido en el siguiente enlace http://www.elmundo.es/elmundosalud/especiales/2005/09/parkinson/index.html

miércoles, 28 de junio de 2017

Relacionan la pérdida de peso con una progresión más rápida del párkinson

Perder peso en las primeras fases del párkinson podría alertar de una forma más grave de la enfermedad Los pacientes que desarrollan la enfermedad de Parkinson suelen experimentar, entre otros muchos síntomas, una pérdida de peso. Sin embargo, y si bien se trata de un síntoma común, esta reducción del índice de masa corporal (IMC) podría ser un signo de alerta de una forma más grave de párkinson. O así sucede, cuando menos, en los casos en los que la pérdida de peso se produce en las primeras fases de la enfermedad, según muestra un estudio dirigido por investigadores del Hospital General de Massachusetts en Boston (EE.UU.) y publicado en la revista «JAMA Neurology». Como explica Anne-Marie Wills, directora de la investigación, «los pacientes que experimentan una pérdida de peso temprana parecen sufrir una forma más grave y sistémica del párkinson, posiblemente por una implicación del sistema neuroendocrino o del sistema nervioso gastrointestinal». Y por su parte, «aquellos pacientes que, por el contrario, ganan peso, podrían desarrollar una forma más leve de la enfermedad de Parkinson», destaca la especialista. Menor peso, peor evolución Diversos estudios han demostrado cómo mantener un IMC elevado se asocia con una mejor tasa de supervivencia en patologías como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y la enfermedad de Huntington. Una relación entre peso y evolución de la enfermedad que, sin embargo, nunca se había analizado en el caso del párkinson. Por ello, los investigadores evaluaron anualmente y durante un período de cinco años el peso, estatura y severidad del párkinson –mediante la Escala unificada para la evaluación de la Enfermedad de Parkinson (UPDRS)– de un total de 1.637 pacientes a los que se había diagnosticado recientemente la enfermedad. Los resultados mostraron que 1.282 participantes –un 77% del total– habían mantenido su IMC durante todo el período de seguimiento, así como que 233 (14%) habían ganado peso y 158 (9%) lo habían perdido. Y en este contexto, ¿qué relación se estableció entre el IMC y la evolución de la enfermedad? Pues según los resultados, los pacientes que habían perdido peso mostraban una peor puntuación promedio en la escala UPDRS. Es decir, experimentaron un empeoramiento más acusado de los síntomas, tanto generales como motores, del párkinson. Y en el otro extremo, los participantes que habían ganado peso mostraban el menor incremento en las puntuaciones de la escala UPDRS. Médicos: atención al IMC Entonces, ¿debe recomendarse a los pacientes con enfermedad de Parkinson que ganen peso? Como indican los autores, «a partir de nuestros datos no se puede determinar si el mantenimiento o la ganancia de peso podrían ayudar a ralentizar la progresión de la enfermedad». Además, y si bien se observó una asociación con la gravedad de los síntomas, no se pudo establecer ninguna relación entre el peso y la supervivencia. Y es que como recuerdan los autores, «todos los participantes se encontraban en las primeras fases de la enfermedad». Sea como fuere, concluye Anne-Marie Wills, «dado que se trata de la primera observación en este sentido, no podemos recomendar ningún cambio en la práctica clínica actual. Pero en mi práctica habitual siempre trato de prevenir la pérdida de peso en los pacientes, por lo que recomendaría a los profesionales sanitarios que estén atentos a los cambios en el IMC de sus enfermos». FUENTE (http://escueladeparkinson.com)

jueves, 15 de junio de 2017

Musicoterapia para el Parkinson

Gran parte de la población padece enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, entre otras. Los estudios abalan el uso de música en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas, los afectados muestran una mejora en las áreas cognitivas, socioemocionales y físicas. En el caso de pacientes psicogeriátricos aumenta la motricidad de la persona, la música incita a las personas a moverse más. La música tiene la capacidad de que con una sola herramienta se puede llegar a muchas áreas de la persona. "Todos reaccionamos rítmicamente ante ella sin apenas darnos cuenta, porque estamos programados para hacerlo. Nos emocionamos con la música y a través de su uso también hay una actividad de procesamiento cognitivo (atención, concentración y verbalización). En las enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer, Parkinson o Huntington, normalmente la parte del cerebro afectada es la que tiene que ver con el habla, de ahí que aparezcan problemas como las afasias y disfasias. "La persona no puede hablar, pero en cambio, la parte de la estimulación musical sigue activa". Precisamente los musicoterapeutas centran su trabajo en la estimulación de las partes del cerebro no dañadas "para intentar restablecer lo que se pueda de esa parte". No existe un tipo de música específica para la terapia, cada persona tiene sus propios gustos, lo que le agrada a alguien puede disgustar a otro individuo y viceversa. "La música sirve para activar al que tiene un tono energético bajo y para relajar al que tiene la energía muy elevada". "Las personas con enfermedades neurodegenerativas entran en momentos de crisis, ellos no son conscientes y es la propia enfermedad la que les lleva a mostrarse agresivos o a insultar repentinamente". Adaptado diario "El Mundo"

miércoles, 7 de junio de 2017

Cuidados frente al calor

Las altas temperaturas que se dan en verano en Andalucía pueden suponer un reto para tu salud. Desde la aplicación Salud Responde, te ofrecen información actualizada sobre los niveles de alerta sanitaria ante las altas temperaturas, que te ayudarán en la prevención Personas más sensibles al calor limonada Mayores de 65 años, que vivan solas. Personas dependientes en su vida diaria: alteraciones de memoria, de comportamiento, orientación… Personas con enfermedades crónicas: diabetes, obesidad, problemas cardiovasculares, respiratorios… Personas que toman medicación como: diuréticos, antihipertensores, antidepresivos… Personas con fiebre o patologías agudas Personas que hayan manifestado dificultad de adaptación al calor. Lactantes y menores de 5 años. Otras situaciones que aumentan el riesgo Soledad, aislamiento social Vivienda difícil de refrigerar Ausencia de sistemas de refrigeración en la vivienda Ejercicio físico intenso, deportes Trabajos ligados al calor Síntomas de alerta Piel caliente, roja y seca, sed intensa. Fuertes dolores de cabeza, nauseas. Debilidad, cansancio… Rápida elevación de la temperatura corporal, fiebre elevada. Calambres musculares en brazos, piernas y abdomen. Insomnio y agitación nocturna inhabitual. Aturdimiento, pérdida de conciencia, convulsiones. Adaptar la alimentación a las altas temperaturas Todas las personas dependientes, mayores, lactantes, niños y niñas menores de tres años, están particularmente expuestas a los riesgos de la deshidratación y del golpe de calor cuando la temperatura es elevada. Además de las recomendaciones generales que permiten reducir los riesgos de la deshidratación se proponen unos consejos de consumo alimentario para combatir la pérdida de líquidos: es preciso beber líquidos de manera suficiente, pero evitando el exceso. Consejos para personas mayores: Beber como mínimo el equivalente a ocho vasos de líquidos al día (800 ml), lo ideal sería un consumo regular de trece o catorce vasos, anticipándose a la sensación de sed, incluso con problemas de incontinencia. Para diversificar el aporte de líquidos tomar infusiones, gazpachos o sopas frías, compotas de fruta, sorbetes mejor que helados, zumos de fruta, frutas ricas en agua, yogures. No es aconsejable beber o comer alimentos muy fríos, pues la sensación de sed se atenúa más rápido cuando se consumen alimentos helados. En todos los casos, si la persona come poco o menos que de costumbre, la disminución de aportes hídricos de origen alimentario debe compensarse con una hidratación superior. El aumento de la temperatura corporal debe acompañarse de un aumento de la hidratación; por ejemplo, se deben consumir 0,5 litros de agua suplementarios por día si la temperatura pasa de 37 a 38ºC.

martes, 16 de mayo de 2017

El párkinson ya es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente

El párkinson es la segunda patología neurodegenerativa más frecuente tras el alzhéimer y uno de los trastornos del movimiento más comunes, tanto es así que, en España, entre 120.000 y 150.000 personas padecen esta enfermedad, de la que se diagnostican unos 10.000 nuevos casos cada año.

jueves, 20 de abril de 2017

La Asociación de Parkinson Córdoba (Aparcor) se incorpora a Córdoba Social Lab.

Córdoba Social Lab es un espacio para el fortalecimiento del Tercer Sector de Córdoba y la promoción y fomento de la innovación social. Desde su constitución en 2014, distintas entidades se han ido sumando aportando experiencia y propuestas para dar solución a desafíos sociales. Por su especial potencial innovador y de impacto, desde el pasado 28 de marzo Acuarela de Barrios, APARCOR y ACODEM también forman parte de este grupo.